Unos okupas atemorizan a un barrio entero de Cantillana

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El último episodio tuvo lugar en la mañana de ayer, cuando agredieron a un matrimonio en presencia de sus hijos menores

Los vecinos de la conocida como barriada de la Feria de Cantillana viven atemorizados por la presencia de unos okupas que con su comportamiento violento están perturbando la convivencia. Protagonistas habituales de altercados y enfrentamientos, el último episodio se produjo en la mañana del sábado, cuando agredieron a un matrimonio en presencia de sus hijos menores de edad, causándoles heridas de diversa consideración.

Los hechos se produjeron cuando la ocupante ilegal de una vivienda de la calle Victoria Kent comenzó una discusión con unos vecinos, que salían con sus hijos de su domicilio. Según relatan testigos presenciales, lo que comenzó como un enfrentamiento verbal dio paso a la agresión física. La pareja de la okupa empezó a arrojar objetos desde el balcón de la vivienda, para unirse a la pelea, causando lesiones al matrimonio con un palo. La reyerta se saldó con los dos agresores detenidos, mientras que el matrimonio agredido requirió atención sanitaria, explicaron los testigos. Por estos hechos se ha formalizado una denuncia ante la Guardia Civil, que ha abierto una investigación al respecto.

Aunque es la primera vez que se producen agresiones, los enfrentamientos son la tónica habitual con estas personas, según relatan los vecinos. El barrio «ha hecho piña» ante los continuos insultos y amenazas. Aseguran estar «cansados» de esta situación y vivir «atemorizados» por unas personas incapaces de mantener una convivencia pacífica. Acumulan 15 denuncias, interpuestas por los vecinos para intentar –sin éxito– devolver la tranquilidad a la zona. «Es una barriada de gente joven, con muchos niños, y vivimos con miedo».

Hasta cinco viviendas se encuentran ocupadas de forma ilegal en el barrio. Sin embargo, «solo es esta familia la que desde el principio ha tenido un comportamiento agresivo». Por su situación irregular carecen de suministro de luz y agua. La conexión fraudulenta para abastecerse de agua, con una manguera a una fuente de un parque cercano, parece ser la causante de la agresión. La intervención de la Guardia Civil, que este viernes requisó la manguera, dio lugar a «insultos y amenazas», proferidos contra todos los vecinos, pero sobre todo contra los agredidos, que viven en frente de la casa ocupada y a los que tienen «en el punto de mira», aseguran los testigos.

Esta agresión ha sido la última consecuencia de una convivencia difícil, que se remonta a más de un año. Los vecinos aseguran sentirse impotentes ante la falta de soluciones para un problema que está minando la convivencia pacífica en este barrio.

Fuente: elcorreoweb.es

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