Un oscuro secreto sobre el divorcio entre Letizia y Felipe incendia la Zarzuela

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El veterano cronista de las Casas Reales dice que la nuera de doña Sofía es “peor” que Iñaki Urdangarin

El incidente protagonizado en la Misa de Pascua por la reina Letizia y su feo gesto con la emérita Doña Sofía, le ha venido al pelo al veterano Jaime Peñafiel, siempre tan rencoroso. (A la Corona española, el Rey, la Reina y toda la familia, les han ‘hecho un Sálvame’).

El periodista, que en su época tuvo acceso privilegiado a La Zarzuela y sus entornos, carga sin tapujos contra la primera y desvela un secreto que tuvo como escenario al palacio de Marivent. (El soberano corte de un cabreado don Juan Carlos a su nuera por despreciar a su mujer).

Lo hace este sábado 7 de abril de 2018 en ‘LOC’, en un demoledor artículo, tal vez el más duro de los últimos tiempos, en el que sin tapujos habla de divorcio y compara a Letizia, de la que dice que es “peor”, con otro consorte de la familia, Iñaki Urdangarin. (El vídeo oculto de la riña entre las reinas donde Letizia muestra su peor cara).

“No lo digo yo, aunque hoy pueda pensarlo. Como lo piensa doña Julia Romero Sánchez, en una carta a propósito de mis artículos y comentarios sobre el bochornoso incidente del domingo de Resurrección en la catedral de Palma: “¡Divórciese y dele dignidad a su madre que no está por debajo, ni mucho menos, de su mujer sino muy por encima!”.

Afirma el cronista de las Casas Reales que no es la primera vez que la palabra divorcio se emplea refiriéndose a Letizia. ( Juan Carlos no dejó entrar a Letizia en su visita al hospital).

Se habló en altas instancias de la posibilidad de un divorcio que habría de tener lugar antes de la abdicación, según la periodista Ana Romero.

Y la palabra divorcio la utilizó igualmente el Rey Don Juan Carlos en un enfrentamiento que tuvo con su hijo, en el mes de agosto de 2013. Sucedió en el Palacio de Marivent. (El terrible corte que le dio la reina Letizia a doña Sofía siendo las niñas bebés).

Felipe y Letizia habían estipulado con la Casa un régimen estricto de días de vacaciones en Palma, ese lugar que la consorte odia tanto. Esta decisión “saltó por los aires cuando el Rey Juan Carlos pidió a su hijo que se quedaran unos días más… Quería disfrutar de sus nietas (Letizia pide disculpas y abre la puerta del coche a su suegra).

El entonces príncipe, incapaz de desobedecer a su padre, estuvo de acuerdo. Ella, por supuesto, no. Dijo que se habían comprometido a irse un día concreto y que ella, con él o sin él, se iba. Y se piró a Madrid”. No se supo entonces si se había ido esa misma noche, a última hora, o en el primer avión de la mañana. Pero sí que se fue, abandonando a sus hijas, a su marido y, por supuesto, a sus suegros en Marivent para que continuaran las vacaciones sin ella”.

A consecuencia de aquel desplante, cuenta Peñafiel que la discusión entre el Rey y su hijo fue tensa y dramática:

hasta el extremo que, en un momento determinado, don Juan Carlos le gritó al príncipe: “¡Felipe, divórciate!”.

Y, hablando de divorcio, se desconocen las cláusulas de las capitulaciones que se firmaron cuatro meses antes de la boda y que, a juicio de David Rocasolano, abogado y primo de Letizia, a quien consultó antes de firmar, “lo que aquí se expresa respecto de la custodia de menores, no tiene validez. Yo que tú no firmaba”, le informó.

Pero el príncipe Felipe les dijo:

“Las capitulaciones son innegociables. Hay que firmarlas como están redactadas. No se puede cambiar ni una coma”. Y Letizia firmó porque “aquí estamos a lo que estamos… Esto no es un rollo de amor”.

Peñafiel pone verde a la esposa de Felipe IV:

“Letizia es un cuerpo tan extraño en la Familia Real como Iñaki”, según el compañero Rubén Amón. Y mucho más peligroso. Se trata de una mujer incapaz de controlar los desplantes a su suegra. La sociedad no le va a perdonar el tremendo feo “a la madre tan querida de tu marido, abuela de tus hijas y reina de España antes de que tu fueras esposa, madre y consorte del rey”, (Luz Sánchez-Mellado).

Pienso que Letizia, independiente de ser una maleducada es una desequilibrada (empleo la palabra como un atenuante) “a quien hay que exigir un comportamiento ejemplar de decoro y contención sobre todo en un acto solemne como la Misa de Pascua”, ha escrito el ilustre periodista José Antonio Zarzalejos quien piensa “no es de crónica rosa sino que puede adquirir una cierta gravedad porque destapa definitivamente la sobreprotección de la Reina Letizia a sus hijas, hasta el punto de desconocer que la Princesa Leonor es la heredera de la Corona y tiene el peaje de una fuerte exposición pública, le guste o no a su madre”. Lo más sorprendente, según escribe Zarzalejos, es que “personas próximas a la Casa Real piensan así”.

 

Fuente: www.periodistadigital.com

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