Se quita la vida ante la cámara tras años de quejas desde la cárcel

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Un hombre de 56 años se suicidó ayer en el Paseo de Atapuerca con un disparo en la cabeza coincidiendo con una bicicletada.

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Lo tenía todo preparado. L. P. D., de 56 años y natural de Briviesca, se informó el sábado en la presentación del candidato de Podemos para Burgos sobre la hora a la que salía del Paseo de Atapuerca la marcha contra el cambio climático y preguntó, específicamente, si estarían presentes los medios de comunicación. Ayer, diez minutos antes del mediodía se plantó allí con sus pocas pertenencias, sacó una pancarta en la que denunciaba la corrupción y la injusticia y esperó a que se le acercase la prensa. Al ver que el fotógrafo de EL CORREO DE BURGOS le retrataba, le preguntó por el medio para el que trabajaba y una vez que lo supo se echó la mano a la espalda, cogió una pistola de pequeño calibre, manipuló el seguro y mirando fijamente a la cámara se la llevó a la sien.

La fotografía que acompaña esta página corresponde a ese momento. Su rostro ha sido difuminado por respeto a su memoria y a sus familiares. No fue hasta algunas horas después cuando descubrimos que a L. P. D. lo conocíamos en este periódico desde mucho tiempo atrás.

Al principio la pistola, un modelo antiguo, posiblemente de la Guerra Civil, no disparó y el fotógrafo pensó que sólo se trataba de una protesta macabra por lo que siguió fotografiando la concentración. Instantes después sonó el disparo y el hombre quedó tendido en el suelo, donde fue asistido por algunos de los participantes de la concentración y varios policías locales y nacionales que estaban a punto de escoltar la marcha. Sin embargo no se pudo hacer nada por él. Se había quitado la vida como vivió muchos años, tratando de llamar la atención de la prensa sobre las injusticias que él afirmaba que se habían cometido contra su persona y su negocio y que le llevaron a pasar más de seis años en prisión. Ya en 2008 fue sancionado por infringir la Ley de Seguridad Ciudadana y el Reglamento de Armas y posteriormente fue detenido y encarcelado por un intento de secuestro y posterior tiroteo junto a un cómplice en un atraco en 2009 al Club Marengo, del que siempre se declaró inocente. Era conocido en Briviesca donde había regentado una empresa inmobiliaria junto con sus hermanos, que cerró hace años.
Largas cartas
Desde el penal y durante años enviaba frecuentes y largas cartas a esta redacción o llamaba por teléfono, contando su caso y fabulando con supuestos datos de conspiraciones entre partidos y empresarios de la construcción para perjudicarle. Después se pasó a las redes sociales y allí encontró el medio para colgar toda la documentación sobre su caso y los escritos que dirigía a menudo al Rey o al presidente del Gobierno.

Últimamente parecía haber otorgado su confianza a la formación Podemos y, de hecho, en la pancarta que sujetaba en el momento de su muerte afirma que «desde Suárez y Juan Carlos, sólo Podemos puede arreglarlo todo».

En una de esas cartas se lamentaba que tendría que tirar su pistola porque su hermana se la había encontrado. Posiblemente discutieron ya que L. P. en octubre de 1993 se había autolesionado en una pierna con un rifle.

Sin embargo no tiró la pistola. El arma con la que se quitó la vida es de pequeño calibre, apta sólo para distancias cortas y mortal en el caso de que se dirija el disparo a órganos vitales. Ese tipo de pistolas son comunes entre coleccionistas y, según explicaron fuentes policiales, es relativamente frecuente que aparezcan en algún pueblo en manos de particulares que no las tengan registradas.

Conmoción en el Paseo
En el momento de su muerte quiso tener un protagonismo mediático, que alcanzó a un grupo de personas que involuntariamente tuvieron que asistir a una escena dura. Entre los integrantes de la marcha ciclista contra el cambio climático había cargos públicos de Ahora sí se puede e Imagina Burgos, además de muchos activistas contra el fracking, la mayoría adultos, pero también había niños acompañando a sus padres en la protesta. La conmoción entre los presentes era evidente y más teniendo en cuenta los recientes atentados de París, por lo que el suceso enseguida despertó inquietud entre los testigos y paseantes. Algunos de ellos claramente relacionaron ambas cosas visiblemente impactados por el suceso.

El disparo sonó como «un pequeño petardo», explican algunos testigos. Inmediatamente la Policía acordonó la zona y cubrió el cadáver con una de las pancartas que se habían elaborado para la marcha en bicicleta. La ambulancia llegó minutos después, pero los sanitarios sólo pudieron certificar la muerte.
Nota en la mano
El cuerpo del suicida quedó tendido en el suelo, en pleno Paseo de Atapuerca, junto a la estatua del cráneo, durante más de una hora hasta que el forense autorizó el levantamiento a la una de la tarde. Con él llevaba una mochila y un bolso de mano repleto de ropa y otros efectos personales que fueron revisados por los agentes de policía para confirmar su filiación. El propio L. P. D. llevaba en la mano una nota escrita de su puño y letra en la que explica que era «donante de órganos» y en la que aparecen los teléfonos de su hermana y su hermano para que les avisen. También da instrucciones de qué quiere que se haga con su cuerpo. El hecho de que la carta explicase sus acciones y que los agentes presenciasen el suceso permitió determinar desde el inicio que se trató de una muerte voluntaria, por lo que los agentes dejaron que la marcha ciclista prosiguiese.

Fuente: http://www.elcorreodeburgos.com/noticias/burgos/quita-vida-camara-anos-quejas-carcel_111944.html

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