Puigdemont dice que Catalunya debe votar si quiere seguir en la UE

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Las declaraciones de Puigdemont forman parte de una entrevista realizada para el programa de investigación Zman Emet, del canal público israelí Canal 1 Kan, que ha preparado un reportaje sobre la situación en Catalunya. En esta entrevista, el presidente cesado considera que “a lo mejor no hay mucha gente que quiera formar parte” de esta UE, “la del señor Juncker y Tajani”, y que es “tan insensible al atropello de los derechos humanos, de los derechos democráticos de una parte del territorio sólo porque una derecha postfranquista tenga interés en que sea así”.

No obstante, Puigdemont se declara partidario de la UE –y del euro– y asegura que va a “trabajar para cambiarla”, pero precisa que “también esta decisión la debe tomar el pueblo de Catalunya”. “No podemos dar por hecho que porque a los grandes intereses les convenga (…) que pertenezcamos a las UE la población esto lo va a aceptar sin ningún tipo de crítica”, argumenta el depuesto presidente de la Generalitat, al que ante tal reflexión el entrevistador le pregunta directamente si no descarta un Catexit.

Y la respuesta es taxativa: “Los que no lo descartan son los españoles y los europeos, porque no paran de decir que vamos a quedar fuera de la UE, pero quien debe tomar esa decisión son los ciudadanos de Catalunya, como deberían tomarla libremente los otros ciudadanos de Europa. ¿Quieren ustedes pertenecer o no a esta Unión Europea? ¿Y en qué condiciones? Vamos a ver qué dice el pueblo de Catalunya”.

En la entrevista, que se realizó en una localización elegida por el presidente cesado en Bruselas, Puigdemont confiesa que teme por su seguridad y confirma que el Gobierno belga ha dispuesto medidas en su entorno. Lo achaca a que “se ha atizado un odio, una especie de furia, contra todos nosotros y lo que representamos” y denuncia que su familia ha recibido amenazas de muerte. “Quién me garantiza a mí un trato justo en un contexto en el que hay vídeos de dirigentes políticos reclamando mi encarcelamiento y participando en manifestaciones con grupos neonazis que piden mi fusilamiento”, concluye.

Sobre si hubo avisos de reacción violenta del Estado a la DUI, Puigdemont señala que “el temor ha existido”. “Nos consta la voluntad del Estado de usar la violencia para evitar la independencia”. De hecho, sostiene que tiene conocimien to de que hubo “planes para ocupar con la fuerza policial las instituciones catalanas”. Afirma que se “asustó en algunos momentos” por la actuación policial el 1-O. “Temí que el Estado español no pusiera límites al uso de la violencia para frenar la democracia”. Relata que las cargas policiales en el colegio al que asisten sus hijas, “porque es el colegio de mis hijas y tenían que ensañarse ahí, fueron brutales”.

El presidente destituido sostiene que se optó por la declaración de independencia porque “no había otra opción”. A su juicio, “claro que no es la única solución”, pero señala que “es deber de España formular cuál es su solución para este problema”. “Lo que no es aceptable es que niegue el problema (…), nosotros estamos dispuestos a escuchar todo, pero hay que sentarse a hablar”, asegura en la entrevista. En esta línea, explica que tras la sentencia del Estatut se opta por el itinerario del Estado propio, que “a lo mejor puede ser un Estado que tenga una relación confederal, federal, asociada con España o independiente”, pero la respuesta siempre ha sido no.

Sobre la autocrítica de los últimos días en el bloque independentista, Puigdemont alega que “estábamos preparados para hacer la transición nacional desde la democracia”, con una situación de “normalidad democrática, de un Estado español que acepta un referéndum y una voluntad popular”. Asimismo, asegura que “jamás contemplamos otro calendario que no fuera uno muy largo”. “No esperábamos ningún reconocimiento internacional en horas, días, semanas o meses inmediatos” a la DUI.

“Es algo de cocción muy lenta”, reconoce Puigdemont, que sostiene que esa ausencia de apoyos “no prejuzga nada”. En la entrevista, Puigdemont también se manifiesta “preocupado” por el éxodo de empresas desde Catalunya, aunque señala que “hay que desdramatizar lo que es el diseño de una estrategia política de miedo económico”. En este sentido, avisa que “vaya muy con cuidado el Gobierno español en alentar la guerra económica con Catalunya porque las consecuencias las pagará toda España y Europa”. “Estoy convencido de que se creen de verdad el ‘antes pobre que rota’”.

Puigdemont se refiere a su situación judicial planteando una “paradoja”. “Si gano las elecciones y soy investido presidente, lo que me habría llevado a ganar las elecciones es lo que me puede llevar a prisión”. “Yo creo que eso Europa no puede aceptarlo”, concluye.

Fuente: www.lavanguardia.com

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