Polonia insiste: “Seguiremos rechazando refugiados durante el 2018. Son peligrosos”

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La ley del péndulo en política se ha visto fraguada en las últimas elecciones en Polonia. La izquierda ha sido expulsada del parlamento polaco. Y el partido de centro-derecha Plataforma Cívica (PO), tras ocho años en el Gobierno, no ha podido convencer más a una población que se ha hartado del inmovilismo y de sus respuestas neutrales.

La posición de Polonia respecto a la cantidad de refugiados que acepta sigue siendo firme. El país de Europa del este ha dejado claro que son ellos los que deciden si están dispuestos a acoger refugiados o no.

En declaraciones al medio digital wPolityce.pl, Mateusz Morawiecki, portavoz del Gobierno polaco, ha dicho: “La posición de Polonia en relación a los refugiados no va a cambiar. Seguiremos rechazando refugiados durante el 2018. Vamos a seguir siendo los únicos que decidamos si aceptamos o no refugiados”.

“En Polonia, el responsable de decidir si entran refugiados o no es la propia población por lo que nadie, desde la Unión Europea, nos va a dar órdenes sobre esta materia”, ha continuado diciendo.

En su opinión, la postura que mantiene el Gobierno polaco cada vez es más entendida por el resto de países de la Unión Europea: “Es algo que nos hace estar satisfechos. Nosotros llevamos un par de años hablando del peligro que conlleva la llegada masiva de refugiados y poco a poco se está demostrando que teníamos razón“.

“En Polonia, sabemos mejor que nadie lo que es superar el drama de una guerra y dejarlo atrás. Sabemos que lo mejor que se puede hacer es ayudar a los refugiados en sus propios países”, ha sentenciado.

Ley y Justicia (PiS), partido de derechas de la que Beata Szydlo es la cara más visible y quien presidirá el ejecutivo, podrá gobernar a solas. La agrupación consiguió 235 sillas de las 460 en la Cámara Baja y 61 de los 100 en el Senado. Es la primera vez que en Polonia, después de que abandonara el comunismo en 1989, un partido consigue esa posición en el terreno político.

El programa electoral de Ley y Justicia se caracteriza por ser euroescéptico y nacionalista. Eso se traduce en que el złoty, su actual moneda, no será sublevado por el Euro en los próximos cuatro años y también es señal de desconfianza en la Unión Europea. Ley y Justicia rechaza cualquier tipo de minorías sexuales y liberales y ha dejado clara su negativa hacia la inmigración y a los refugiados. Sus críticas al anterior gobierno por aceptar dar asilo a 7.000 inmigrantes como parte del plan de reasentamiento de la Unión Europea lo constataron.

En el plano económico está a favor del aumento del gasto social, del incremento de las tasas para las multinacionales y bancos para poder garantizar beneficios sociales, como la medicación gratuita para todos aquellos mayores de 75 años. Así mismo, pretende cambiar la edad de jubilación actual, de 67 años a 60 para la mujer y 65 para el hombre. Un conjunto de medidas que ha calado en la sociedad polaca y que ha gustado a los sindicatos mayoritarios.

Aumento del discurso xenófobo y homófobo

La victoria de Ley y Justicia no fue una sorpresa. Varias manifestaciones multitudinarias en contra de la inmigración, ya no solo en contra de los refugiados, tuvieron lugar en las grandes ciudades del país durante este verano como en Varsovia, Cracovia o Breslavia. En el caso de Łódź, por ejemplo, no hubo ninguna contramanifestación para apoyar a los inmigrantes.

Colectivos de ultraderecha sin representación parlamentaria se han paseado por las calles con discursos xenófobos e islamófobos con acusaciones directas a los inmigrantes. Desde hace varios años las manifestaciones que realzan el orgullo patriótico y se alinean ideológicamente con otros partidos de la derecha más conservadora en Europa, como el Frente Nacional en Francia o el Austrian Freedom Party en Austria, han ido aumentando.

La mayoría de los polacos teme a lo que es diferente a ellos: se oponen a todo aquello que venga de fuera y que no hable su idioma. Los últimos episodios de xenofobia en Polonia sucedieron hace poco en Poznan, donde hace poco más de una semana un joven estudiante sirio fue golpeado en el centro de la ciudad y sigue hospitalizado.

Fuente: www.eldiario.es

 

 

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