Un padre roto de dolor estalla en las redes sociales: “Mi hijo tiene autismo, no lepra”

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A muchas personas el desconocimiento y la ignorancia puede convertirlas en malas, haciendo mucho daño a alguien con solamente palabras, aunque no sea de forma voluntaria. Esto es exactamente lo que siente el padre de este niño (Reilly) que por desgracia tiene autismo. El padre cuenta las experiencias de su familia en un blog en Internet llamado The Life of Reilly, para que la gente sea consciente del problema del autismo y pueda servir de apoyo a aquellas personas y familiares que también la sufren.

El padre publicó un post en Facebook muy enfadado en el que recriminaba que sus supuestos amigos nunca invitaban a su hijo a las fiestas infantiles que organizaban. Escribió: “Voy a decir algo que llevo tiempo guardando, así que ahí va y te puede gustar o no. Mi hijo tiene autismo, no lepra. Tiene 6 años y mis llamados amigos, que tienen niños también, hacen fiestas infantiles. Nadie lo invita a ni una sola ¿Tienen idea de lo hiriente qué es eso?”

Tener autismo no es contagioso. Implica que la persona, en este caso menor, puede tener distintas respuestas o comportamientos que difieren de sus semejantes libres de enfermedad. Son niños y merecen disfrutar como los demás.

Entre las respuestas publicadas por distintos internautas podemos ver que Reilly no es el único que sufre este tipo de discriminación. “Actualmente padezco autismo y recuerdo haber vivido esto de pequeño, aunque desconocía que padecía este trastono. Duele, incluso ahora que tengo 40 años” o “Es exactamente lo mismo que le pasa a mi hermano en el colegio. Me parte el corazón”, se lamenta otro internauta.
Los hay también que intentar animar y empatizan con el progenitor. “Pues si no le invitan a fiestas, pues llevas la fiesta a tu casa. Esta es mi hija de 14 años con autismo preparando magdalenas”. “Has sido muy valiente”, explica otro usuario, “tengo dos hijos con autismo y lo que has hecho es muy valiente. Ahora, tu pequeño tendrá todos los amigos del mundo”.

Cabe recordar que los Trastornos del Espectro Autista (TEA) son discapacidades del neurodesarrollo que tienen un origen biológico de tipo genético, aunque la investigación actual científica no ha determinado con exactitud su origen. Estos provocan que las personas que los padecen tengan un desarrollo distinto, debido a que su configuración neuronal es diferente.
Los TEA son muy complicados de clasificar porque hay mucha variabilidad —ya que muchas veces pueden ir asociados a problemas de salud y otras a discapacidades intelectuales, y en otros casos no— y afectan tanto a la comprensión social como a la flexibilidad de comportamiento y pensamiento, reflejándose en las habilidades sociales, en la comunicación y en la conducta e intereses, que son muy restringidos.

Normalmente, se identifican señales de alerta en el desarrollo de la persona con autismo entre los 18 y 24 meses de edad, aunque en muchos casos el diagnóstico no se realiza hasta edades más avanzadas. Son niños y niñas que poseen una comunicación e interacción diferente. Su juego simbólico es limitado y suelen repetir los mismos comportamientos. Pero al final, tan solo son niños que se comportan de forma diferente, pero niños al fin y al cabo. Y como todos los pequeños, disfrutan y les gusta estar con amigos, aunque lo sientan y vivan de forma diferente.

Fuente: www.elpais.com

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