INDIGNANTE: Los Catalanes hacen Públicas sus intenciones si logran la independencia: Asesinar a los que se sienten Españoles. ¡COMPARTE!

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Sostuvo Enrique de Diego en este mismo medio que, de conseguir la independencia, el primer objetivo de los separatistas catalanes sería el aniquilamiento de quienes no pensaran como ellos y fue objeto de toda una campaña de desollamiento en la prensa catalana. No ha tenido que transcurrir mucho tiempo para que sus advertencias hayan sido ampliamente avaladas por los mismos separatistas. Se han hecho pocos estudios de sociología sobre el separatismo. Al comienzo de la transición se hizo uno, curiosamente, sobre Ermua, donde después sería concejal el mártir Miguel Ángel Blanco. Reflejaba ese extraño fenómeno, denominado maketo, por el que andaluces y extremeños se convierten en discípulos de Sabino Arana y juegan a ser más separatistas que nadie.

Los separatistas, desde entonces, han degenerado mucho. El odio les ha ido corrompiendo moralmente y produciendo un regreso muy acusado a una especie de caverna de degradación humana, en lo ético y en lo estético. La estética batasuna, que empezó a imitar a los escoceses de Braveheart, en lo peinados, y que incide en una regresión medieval, se ha tornado simplemente sucia. Semblantes tortuosos, con miradas torvas y corazones ennegrecidos por el odio y la cobardía, que se instalan en la pertenencia a una tribu.

Hay una élite acomodada que ha hecho del separatismo una coartada para la corrupción. Esto es muy acusado, por ejemplo, en los Pujol, donde Oriol ha salido, en corrupto, al padre; los Roca, los Millet o personajes tan degenerados como Duran i Lleida –misterio que haya sido el político más valorado en España, puro síndrome de Estocolmo- y Carod-Rovira, pero la base separatista, tanta catalana como vascongada, ha hecho un proceso de regresión a la barbarie.

Por de pronto, no procrean. Este es un problema nacional general, pero es aún más acusado en el separatismo, cuya tribu, tan identificada con el global de la especie (ser vasco o ser catalán lo identifican con ser hombre) se está extinguiendo y se extinguirá en el plazo de una generación. El lesbianismo está generalizado entre las etarras. El paisaje de la homosexualidad también es muy general entre los separatistas catalanes.

El odio ha impuesto el feísmo, la suciedad y la irracionalidad. El separatista es irracional y ocupa el lugar de los nuevos bárbaros. Ya no están acostumbrados a razonar, sino que el odio les ha acostumbrado a la violencia mental y a la dependencia de consignas, en toscas dialécticas amigo-enemigo. Por ejemplo, los separatistas catalanes odian al español y aman al musulmán si habla en catalán o aunque no hable en catalán, porque lo consideran más humano que al español. El musulmán quiere exterminarlos, porque es lo que predica El Corán, pero los separatistas han decidido que incluso eso es preferible a cualquier cosa que suene a España. Les han adoctrinado en las escuelas totalitarias en estos esquemas reduccionistas.

Exaltación del crimen

En un twuit, el dirigente separatista Jaume Baiges dice textualmente: “Cuando tengamos estado propio crearemos una oficina de actividades anticatalanas, juzgaremos a personas como el Cañas (Jordi Cañas, diputados de Ciutadans) y las condenaremos a muerte”.

Lo que puede parecer el estentóreo comentario de un criminal aislado no es sino la constatación del clima de odio que se ha estado incubando en Cataluña a la sombra del poder hegemónico que los nacionalistas han ejercido durante lustros. Muchos nacionalistas catalanes, criminales en potencia, tienen el alma de sepultureros y urge por tanto que el Gobierno actúe de forma expeditiva antes que esa lava de odio termine arrastrándolo todo. Eso o que las Fuerzas Armadas conminen al Gobierno a hacerlo.

Lo que son amenazas mañana pueden tornarse en irreparable tragedia si no se actúa a tiempo. Son ya muchos los casos y ejemplos clarificadores de las intenciones criminosas de un sector nada desdeñable del separatismo catalán. Contra esa gente no caben diálogos ni paños calientes. Es imperio vencerles y darles un ejemplar escarmiento.

Por otro lado, nos preguntamos qué más indicios necesita la Fiscalía para actuar de oficio ante esta clara exaltación y apología de la violencia e incluso del genocidio. Recordemos que esa misma Fiscalía fue la que admitió a trámite una denuncia contra el coronel Francisco Alamán Castro por defender la unidad de España y reivindicar la vigencia de las normas constitucionales en aquella comunidad autónoma. Una prueba más del tancredismo de algunos órganos jurisdiccionales y del grado de corrosión moral que se ha instalado en Cataluña.

 

Fuente: www.alertadigital.com

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