Independencia de Cataluña: “Si hay declaración de independencia muchos Mossos entregaremos las armas y las placas”

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Se declara catalanista pero no independentista y el pasado domingo vivió uno de los peores días desde que hace casi dos décadas ingresó en los Mossos d’Esquadra, Cuerpo que tenía la orden judicial de clausurar los colegios electorales para evitar que se pudiera votar en el referéndum ilegal convocado por el Gobierno de Carles Puigdemont. En un relato en primera persona a El Independiente de lo que vivió durante el 1-O como integrante del dispositivo, este agente adscrito a la unidad de Policía Judicial -bajo anonimato para evitar eventuales represalias de sus superiores- asegura que ese día sintió “indignación, pena, vergüenza y rabia” al comprobar cómo no se cumplió con la ley y por ejercer los Mossos como la ‘Policía de los independentistas’ y no como la ‘Policía del pueblo’. Tiene claro que, en el caso más que probable que el Parlament de Cataluña declare unilateralmente la independencia en un desafío más a la Constitución, entregará su arma y su placa. Y como él, asegura, muchos compañeros.

“Cuando a principios de septiembre se aprobaron las leyes de desconexión en el Parlament, muchos no dábamos crédito. Empezabas a ver entonces que realmente iban en serio, que eran capaces de hacer leyes a su medida, de no someterlas a debate, de no dar espacio para que hubiera contradicción… El Tribunal Constitucional las suspendió pero ellos continuaban hacia adelante, se les empezaba a ver súperactivos. Comienza a haber compañeros marcados por oponerse directamente a eso y surgen discusiones en la comisaría. El ambiente empieza a ser tenso…

Estábamos pendientes de recibir directrices, de conocer qué decían nuestros jefes. Te dicen que van a cumplir la ley y que van a hacer lo que toca, pero ya empiezas a escuchar a algún mando comentar que estarán al lado del Govern. Otra vez no te lo crees. Dices que no puede ser, que es imposible. Lo escuché yo directamente y también hubo un comisario en Tarragona que lo dijo públicamente. A partir de aquí empiezan a surgir las instrucciones que nos dan para trabajar el 1-O…

En las semanas previas se recibe una instrucción de la Fiscalía obligando a apercibir a los colegios de que no pueden abrir el día de las presuntas elecciones. Se enviaban patrullas de Mossos a hablar con los directores con un acta proforma basada en la instrucción de la Fiscalía y para hacerles una serie de preguntas: si les habían convocado desde algún sitio, si les habían pedido las llaves, si les habían solicitado la contraseña del wifi del colegio… Algunos conocidos me han dicho que fueron a unos colegios en los que el director estaba encantado de recibirlos porque estaba muy tenso pensando que tendrían que ceder las llaves a pesar de estar en contra y que con el apercibimiento ya tenían la excusa perfecta para no entregarlas. Mi experiencia personal es que la mayoría de centros ya sabía lo que le ibas a preguntar, ya tenían las respuestas… Es una percepción. Yo hice siete y en los siete me contestaron exactamente lo mismo: ‘Yo soy el director, soy el responsable, no me han pedido las llaves para nada, pero hay mucha gente que tiene las llaves del centro, las claves del wifi son abiertas y aquí no ha venido nadie’. Alguno incluso te decía Que ens deixin votar (que nos dejen votar). Tú veías que aquello estaba más que organizado, había una organización por detrás que estaba preparándose como mínimo para intentar boicotear la orden de la Fiscalía. Se podía intuir. Algo había. Si vas a siete colegios y te dan siempre la misma respuesta…

Luego vino la instrucción de la magistrada del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC). Después de que hubiera salido en prensa que había pasado a asumir la competencia y que había enviado una orden al mayor del Cuerpo, quedamos a la espera de instrucciones. Faltaban tres días para el 1-O cuando las recibimos. Tienes dos días de margen para leerla, trabajarla, transmitirla al resto de compañeros y empezar a hacerla efectiva. ¿Cómo se hizo? Se dividió en tres bloques. Uno era el trabajo previo al 1-O, otro consistía en la redacción de las actas y, en tercer lugar, el operativo concreto del día 1. Había mucho nerviosismo ya. Las discusiones verbales en comisaría eran continuas, sobre todo en el área metropolitana que es donde más dividido está el Cuerpo. Llegados a ese punto nos dan el trabajo previo que había que hacer antes del 1-O. Durante el día anterior tenías que ir pasando por los colegios, constatar que estaban vacíos y, de no estarlo, comprobar quién había en el interior e informarle de que no podía estar abierto al día siguiente porque el referéndum era ilegal y se podía incurrir en desobediencia. Todos los colegios que yo visité curiosamente tenían actividades extraescolares continuas ese fin de semana. Partidas de dominó, visionado de series, concursos de macramé… De todo y de lo más inverosímil. Se veía claro que la intención era mantener el colegio abierto y que esa noche los ocuparían para hacerse fuertes. Estaba claro que la intención era ésa…

Y llegó el dispositivo del día 1. Convocaron a bastantes Mossos, no tanto como en las últimas elecciones pero sí en torno al 60% de la plantilla. El día anterior nos dieron la instrucción. A las 6 de la mañana había que ir a todos los colegios, comprobar que estuviesen cerrados, intentar cerrarlos si estaban abiertos y retirar las urnas y cualquier otro efecto electoral para impedir la consumación del delito. Todos sabíamos que ya estaban ocupados los colegios, porque el turno de noche nos había ido informando. El briefing era a las 6, con lo cual era imposible que empezara a ejecutarse a esa hora. Ya empezabas un poco más tarde. Nos dividieron en parejas y, para empezar, no se disponía de vehículo para todo el mundo. Llegabas al colegio, preguntabas si había un responsable e intentabas desalojar. Si no podías porque era físicamente imposible, informabas por la emisora de cuántas personas había y si había niños, personas mayores u otros colectivos vulnerables y solicitabas una mediación. Si no podías físicamente, tenías la indicación de no usar la fuerza. La defensa únicamente podías utilizarla si estabas siendo agredido o estaban pegando a una persona, con lo cual la opción de disolver a grupos de personas estaba prohibido. En teoría tenía que ir un mediador, el oficial de mando que estuviese en la zona, e intentar convencer a las personas por las buenas para que depusieran su actitud y entregaran voluntariamente todo. Si no se conseguía, el siguiente paso era orden público…

Éste era el dispositivo que nos explicaron. Luego está la realidad, lo que no preveíamos. Ibas en pareja al centro, donde a las 6 de la mañana había como mínimo entre 100 y 200 personas. Las personas se concentraban en la puerta impidiendo el paso de los agentes, éstos les informaban, la gente no se apartaba, gritaba Votarem, votarem, votarem (votaremos, votaremos, votaremos….), solicitabas ver a un responsable, lo identificabas, le apercibías e ibas cumpliendo la orden. Como no te dejaban pasar y físicamente era imposible, salías y reclamabas la presencia del mediador. Éste no llegó en ninguno de los centros en los que yo estuve, con lo que el siguiente paso -orden público- tampoco. Estaba la pareja de agentes sola en los colegios y lo único que le quedaba era hacer tentativas, que te pedían desde la sala para que constase que se estaba intentando cuando realmente todo el mundo sabía que con esa fuerza no se podía hacer. Ahí ya tenías claro que todo era un paripé. Pero lo peor era la sensación de llegar al colegio, informarles y que empezaran a aplaudirte como si estuvieses de su parte. Muchos compañeros que querían cumplir la ley y que eran aplaudidos pensaban que les iban a grabar e iba a parecer que estaban en connivencia con ellos, cuando no era así. No podías hacer nada más y la sensación era muy frustrante. Eso en algunos casos. En otros, los compañeros estaban encantados de que fuese así. Se daba el caso de que personas que estaban en el colegio ‘defendiéndolos’ eran Mossos fuera de servicio…

Tú solicitabas la mediación y no llegaba nunca, no tenías apoyo de orden público… No había ninguna manera de hacerlo. A esto hay que añadir que se notificaron muchísimas bajas en el Cuerpo a última hora, sobre todo en las zonas más partidarias de la independencia, con lo cual los efectivos se tuvieron que dividir mucho más. En dos comisarías de la zona en la que yo trabajo había un 40% de bajas de personal que se tenía que haber presentado. Nos quitaron a última hora efectivos sin poder planificar la cobertura de esa zona. Daba la impresión de que estaba pensado para no poder cubrirlas, no disponer de efectivos y tener una excusa para no hacer efectiva la orden. Mucha gente se puso mala, sobre todo en algunos puntos concretos…

Hubo muchísimas bajas en el Cuerpo a última hora. Daba la impresión de que estaba pensado para tener una excusa”

Lo peor de todo es que no te podías ir de ese colegio. La orden es que te apartaras un poco de la puerta y te quedaras en ese centro. La pregunta que nos hacíamos todos era para qué nos teníamos que quedar en ese centro si no podías cumplir la orden. ¿Para provocar? Lo normal es que si tienes delante de ti a personas que están cometiendo presuntamente un delito y dejas una patrulla delante se complique el asunto. Los agentes, cuando veían que había menos gente, lo iban intentando pero no había manera. Cada vez que se acercaban los aplaudían, con lo cual era peor. No querían que pareciera que había connivencia con las personas que estaban allí. La mayor frustración era que te aplaudiera gente que estaba incumpliendo la ley y los que estaban por allí comprobando si íbamos a cumplir la ley se te acercaban y te decían: ‘Qué, estarás contento…’. Te insultaban, personas decepcionadas con la Policía porque no se estaba cumpliendo con la ley. Te puedes imaginar cómo se sentían muchos agentes. Era una sensación horrible. Veías que estaban jugando con tu puesto de trabajo, tu profesión, tu prestigio… Lo habían puesto todo encima de la mesa por la idea nacionalista de unos cuantos. Para contentar a la mitad de la población habían frustrado a la otra mitad. Por primera vez en tu carrera sentías que los que te aplaudían eran los que cometían el delito y no los otros. Y, además, a los policías nacionales y a los guardias civiles los estábamos dejando completamente vendidos porque no habíamos hecho nuestra parte del trabajo. Y eso complicaba mucho el suyo. Tú en ese momento no sentías que estabas traicionando a los compañeros de la Policía Nacional y Guardia Civil, pero sí que los estabas defraudando…

Empezaban a correr los vídeos de las cargas de la Policía Nacional y las personas se te acercaban y te decían que qué haríamos cuando llegara la Policía Nacional y la Guardia Civil, que si los íbamos a defender. Daba la impresión de que alguien les había dicho que los Mossos estaban allí para defenderlos. Y ellos se lo habían creído. De lo contrario, ¿a qué viene que te aplaudan cuando nunca lo habían hecho? Todo eran miradas de agradecimiento, te ofrecían claveles que la mayoría no aceptó y gente que te preguntaba si podía votar. ¡Claro que no, era ilegal! Era una sensación surrealista. Espero no volver a vivirlo nunca más…

Esa mañana, en un barrio de la zona del Bajo Llobregat, llegaron a producirse enfrentamientos entre ciudadanos a puñetazos porque muchas personas, al ver que no cumplíamos con la orden, bajaron a intentar hacerla efectiva. Se lió una tangana y suerte que llegaron algunos compañeros que, con habilidad, separaron a los dos grupos y lograron retirar algunas urnas. Son las únicas que se intervinieron de manera decente en la zona que yo conozco…

Fui a siete colegios el 1-O y en todos me dieron la misma respuesta; tú veías que aquello estaba más que organizado…”

Lo que me más me dolió fue escuchar que nos dijeran que estábamos sirviendo al pueblo catalán. Y tú sabías que no, que estabas sirviendo a una parte del pueblo catalán que estaba cometiendo un delito. Los otros catalanes, los que cumplen la ley y esperaban que tú hicieras cumplir la ley, los estabas decepcionando. Eso es lo que más te dolía. La sensación que tengo es que dos asociaciones, la Asamblea Nacional Catalana (ANC) y Òmnium Cultural, tienen secuestrado al Gobierno y se hace lo que ellos dicen.

Por la tarde, sobre las 16.30 horas, entró el relevo de orden público en algunas comisarías. Y ya se escuchaba decir a algunos mandos que se tenía que cargar porque era un poco escandaloso. Nuestros antidisturbios llegaron por la tarde. Tenían que ir a colegios que habíamos ido notificando durante el día para disolver a la gente y hacer cumplir la orden. Un compañero me relató que fueron al primer colegio, donde había unas 600 personas. Iban en un equipo de seis. Se ponían en la puerta, los Mossos empujaban, los concentrados también… Como no podían, se quedaron cuatro haciendo el paripé y dos entraron desde la parte de atrás y se llevaron las urnas. Eso fue en el primer centro. Cuando iban a ir al segundo centro se les pusieron delante tres coches particulares del CDR (Comité de Defensa del Referéndum) frenando la comitiva de Mossos y otros dos coches detrás. Cuando llegaron al segundo colegio estaban las personas a las que se habían enfrentado en el primero más las del segundo. ¿También sabían dónde iban? Y así sucesivamente en dos colegios más. Había una sensación de connivencia clara entre los organizadores del referéndum y algunos mandos policiales con información…

No voy a renunciar a la Constitución y a todo lo que juré por hacerme policía de un partido político, lo tengo claro”

Tal como va avanzando la tarde y se van conociendo los incidentes con la Policía y la trascendencia mediática, algunos colegios entregaron voluntariamente urnas con votos y sobres vacíos a los Mossos que estaban en el centro. Lo hicieron como diciendo que se las entregaban a ‘su’ Policía. Es cuando creo que empiezan a apropiarse efectivamente de la imagen de Mossos d’Esquadra como ‘Policía de la independencia’. A partir de ese momento ya pasas a ser una Policía al servicio de partidos políticos. La mayoría de urnas que intervinimos los Mossos fue de esa manera, no fue haciendo efectiva la orden para intentar evitar el referéndum. En algunos sitios les daban urnas vacías después de haber escondido las otras…

Cuando al día siguiente se presentan partidarios de la independencia a aplaudirte en las comisarías y compañeros salían y se hicieron fotos saludando, a partir de ahí sientes que te han puesto a los pies de los caballos. Directamente, ANC y Òmnium Cultural han absorbido el cuerpo de Mossos d’Esquadra, es como si fuésemos su Policía, no de los catalanes. No, no. La Policía de los independentistas. Los Mossos no actuaron como la Policía del pueblo, sino como la Policía de los independentistas. Ésa es la sensación que nos ha quedado a la mayoría de Mossos que, siendo catalanes, no somos independentistas. Muchos, sobre todo en el área metropolitana, sentimos indignación, pena, vergüenza y rabia. He presenciado una discusión que llegó a las manos y en la que tuvimos que separar a los compañeros. Está el ambiente tensísimo, porque se ha puesto nuestra profesionalidad, nuestro trabajo y nuestra dignidad al servicio de ellos. Es una sensación muy desagradable, pero también ves corrillos de compañeros que están muy orgullosos de la actuación de los Mossos porque han demostrado que son la ‘Policía del pueblo de Cataluña’. Son minoría en el área metropolitana, pero hacen mucho ruido y se sienten muy fuertes…

Si hay suerte sólo serán altercados, pero con el nivel de organización que hemos visto pueden acabar en ‘kale borroka”

Es evidente que el 1-O ha marcado un antes y un después en los Mossos. Los que estuvimos callados durante mucho tiempo ya no lo estamos. Ya decimos abiertamente que estamos muy indignados y cabreados y que esto no va a quedar así. Todo el mundo está esperando que, como mínimo, cambie la cúpula de Mossos y que esto no vuelva a pasar jamás. Hay gente que está deseando que se aplique el artículo 155. Lo que más nos preocupa es que estamos seguros de que, pase lo que pase, esto va a acabar en altercados en la calle y nos vamos a tener que encargar nosotros, que somos los que estamos aquí. Si hay suerte sólo serán altercados, pero con el nivel de organización que hemos visto que tienen pueden acabar perfectamente en una kale borroka o en algo más complicado…

Yo creo que va a haber declaración unilateral de independencia. Entonces ya no te podrás mantener al margen, entre otras cosas porque ya no te dejarían. Te dirán que es la Policía de Cataluña y todo lo que venga a usurpar el autogobierno es un enemigo y tienes que defenderlo, como si fueras un Ejército. Yo me hice policía, no militar. Evidentemente, eso no lo vamos a aceptar. Ahí habría un plantón definitivo. En el momento que declaren la independencia, muchos Mossos irán a la Guardia Civil o a la Policía a entregar el arma, la placa y a pedir que les tomen declaración. Y a partir de aquí lo que dispongan. Los que no estén de baja, seguro que harán eso. Y los que son más de la cuerda serán los que se queden. Es una percepción que tenemos muchos. Insisto, si hay declaración unilateral de independencia, muchos Mossos harán eso. Pero muchos. Si tengo que renunciar a la Constitución, al Estatut y a todo lo que juré por hacerme policía de un partido político, tengo claro que lo haré. Yo y mucha gente. He tenido que obedecer y ejecutar muchas leyes que no me han gustado, pero era la ley y no soy quién para decir qué es lo que está bien y qué es lo que está mal. Para eso están los jueces y cada uno tiene su papel. Esto está bastante extendido en el Cuerpo. De mi entorno te diría que el 30%, seguro. Si yo no viese las cosas tan al límite no me habría decidido a hacer este relato en la prensa. Pero, tal como están las cosas, merecía la pena hacerlo. Esperemos que se lo impidan o que sienten la cabeza, aunque me parece más fácil lo primero que lo segundo…”.

Fuente: www.elindependiente.com

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