FIN DEL REFERENDÚM:”El Govern acaba de decir que la votación no sirve”. Incumple más de 20 artículos de la ley

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La intervención coordinada de Policía Nacional y Guardia Civil ha hecho claudicar al Govern y admitir que ya no hay ninguna garantía a falta de cuatro horas para el final de la jornada.

Pasaban las 15.30 horas cuando en el patio del CEIP Jaume Balmes de Castellbell i Vilar, un pueblo a las faldas de la sierra de Montserrat, se convocó una asamblea. Los cien vecinos que allí se encontraban formaron un corro. “Atención. Nos informan de la Delegación del Govern que este referéndum se ha quedado sin las garantías necesarias. Nos piden que no tomemos riesgos si viene la Policía porque la votación está perdida”, explica Albert Mulero, máximo responsable de este colegio electoral. Las palabras retumban como un auténtico mazazo. El referéndum está “perdido” y no son aún las 4 de la tarde. Con el paso de los minutos, la confesión del Govern llega a más colegios de la zona. La jornada queda definitivamente suspendida.
“Hemos pensado tres opciones”, clama Mulero a la multitud. “Podemos entregar las urnas a la Guardia Civil si aparece”, y en este punto la gente irrumpe en abucheos. “Esperad. Dejadle hablar”, dice uno. “Podemos esconder tres urnas y dejar una para que requisen solo esa, aunque con esto perderíamos mucha credibilidad. Y la tercera es encerrarnos aquí si aparecen los antidisturbios”.

La Generalitat incumple al menos 20 de los 34 artículos que componen su Ley de Referéndum, aprobada por el Parlament y publicada el pasado 6 de septiembre.

Esa norma fue recurrida por el Gobierno y suspendida por el Tribunal Constitucional, pero el Ejecutivo de Cataluña entiende que sigue en vigor y en ella se basa el referéndum de autodeterminación. Sin embargo, los últimos días y, especialmente hoy mismo, el Ejecutivo de Carles Puigdemont ha ido incumpliendo la mayoría de su articulado en lo que se refiere a garantías, recuento y funcionamiento. Es decir, la Generalitat ha llegado hasta aquí incumpliendo la Constitución, el Estatut y su propia ley suspendida.

Todos esos incumplimiento se unen a otras carencias previas, como la ausencia de recursos judiciales a decisiones como el censo o las mesas, que hacen imposible la homologación internacional. La Generalitat asegura que los incumplimientos son consecuencia de la acción del Gobierno central, especialmente la actuación policial para impedir las webs del referéndum y la constitución de las mesas, pero en todo caso sirven para imposibilitar un resultado oficial vinculante.

Las últimas instrucciones contradicen los manuales que los presidentes y los miembros de la Mesa han encontrado al llegar a los colegios.

Respecto a las papeletas, el artículo 8 establece que solo pueden ser del formato oficial y con sobre, mientras que este mismo domingo la Generalitat ha permitido papeletas impresas en domicilios y sin sobre. El sobre en los procesos electorales garantiza la confidencialidad y que no haya dos votos por elector.

“Si un sobre contiene más de una papeleta, se considera un solo voto siempre y cuando las papeletas sean en el mismo sentido”, dice la ley incumplida.

El artículo 9 reitera la exigencia de sobre y, por tanto, no se cumple.

El 10 señala que “las administraciones públicas catalanas deben mantenerse neutrales en la campaña electoral y abstenerse de utilizar sus recursos presupuestarios para favorecer cualquiera de las opciones en la campaña del referéndum”. Es obvio el incumplimiento.

El 11 prevé espacios para todos los partidos en medios públicos, lo que tampoco se ha cumplido.

Foto: Reuters.
Foto: Reuters.

El 12 asegura que “durante la campaña, los medios de titularidad pública o de financiación mayoritariamente pública se tienen que garantizar los principios de pluralismo político y social, de neutralidad informativa y de igualdad de oportunidades. Estos medios de comunicación no pueden expresar ni mostrar apoyo por ninguna de las opciones sometidas a elección”.

Y “la Sindicatura Electoral de Cataluña vela por el cumplimiento de estos principios. Dicta las instrucciones que considera necesarias y resuelve las reclamaciones de acuerdo con el procedimiento que ella misma establezca. En caso de incumplimiento, puede adoptar medidas compensatorias para restablecer el equilibrio entre las opciones sometidas a referéndum”. Tampoco se ha cumplido por ausencia de ese organismo.

El 13 señala que “las sindicaturas electorales y las mesas electorales son órganos independientes y no siguen instrucciones, órdenes ni resoluciones de ninguna otra institución, excepto las dirigidas por la administración electoral y las sindicaturas electorales a las mesas electorales, y las de la Sindicatura Electoral de Cataluña dirigidas a las sindicaturas electorales de demarcación”. Las normas las ha terminado por dictar la Generalitat.

El censo electoral, finalmente, tampoco ha sido público ni ha habido opciones de recurso para quienes no estuviesen inscritos en el mismo

Del 16 al 27 se crea la Sindicatura Electoral de Cataluña para organizar el proceso y el recuento. Sus miembros dimitieron y no existe.

El 28 señala que “la circunscripción electoral en el referéndum es el territorio de Cataluña que está dividido en cinco demarcaciones”, pero esa división y las sucesivas en secciones y mesas fue cambiada poco antes de iniciarse la votación el mismo domingo.

El 31 establece la designación de presidentes y vocales de mesa, con posibilidad de recursos en días previos, lo que tampoco ha sido posible.

Los artículo 33 y 34 hablan del censo que, finalmente, no es público ni hay opciones de recurso para quienes no estén inscritos. Tampoco se cumple la transparencia alguna de su elaboración ni el control por la inexistente Sindicatura Electoral.

La asamblea en la que se ha decidido cómo actuar hasta el final de la jornada
Rumor en la multitud, ideas encontradas. Nadie quiere entregar las urnas ni aceptar que el referéndum está perdido. Quieren luchar aunque solo sea por la causa, su ‘derecho a decidir’, pero jugarse un porrazo para nada, por un referéndum oficialmente invalidado, es pedir demasiado. Surgen más soluciones entre los vecinos. Alguno propone cerrar el colegio ya mismo, escrutar y marcharse a casa. Esa idea no gusta a nadie excepto a un trabajador de la escuela. “No quiero que nos destrocen las aulas, tenemos que pensar en los niños. En Castellgalí les han reventado la escuela y yo no quiero eso”, suplica. Más meditación, más rumores. La solución mayoritaria toma forma y se consolida en un par de minutos. Romperán los precintos de tres urnas, realizarán el escrutinio y dejarán la cuarta urna en su mesa por si alguien se quiere acercar a votar hasta las 8 de la tarde.

Ante los suspiros y los rostros de decepción, un asistente levanta el espíritu colectivo. “No podemos decaer. Tenemos que quedarnos aquí hasta el final, se lo debemos a toda aquella gente que ha recibido palos. Porque hoy no veníamos a votar ‘sí’ o ‘no’, sino a decir que queremos democracia y derechos humanos. Esa es nuestra reivindicación”, se arranca el hombre. Y todo el mundo le apoya. “Si quieren, que se lleven una urna, pero sabed que hoy es un día histórico y el hecho de votar es simbólico”, clama Núria Martorell, concejala de ERC y responsable de la gestión del censo telemático en el colegio. Una ovación cerrada resuena en mitad del patio.

El colegio de Castellbell ha decidido dejar solo esta urna por si alguien aún acude a votar. (D.B.)
El colegio de Castellbell ha decidido dejar solo esta urna por si alguien aún acude a votar. (D.B.)
“¿Dónde están los apoderados de los partidos? Vamos a abrir ya las urnas”, urge un interventor. En un momento, las tres urnas seleccionadas (en su mesa se queda la que parecía tener menos papeletas) y la comitiva electoral se esconde en secreto en un aula para romper los precintos y empezar a contar votos. Son las 4 de la tarde.
Mulero enciende un cigarrillo en la entrada de la escuela. Está solo y tiene la mirada perdida. “Es una decepción, claro que lo es. Pero el referéndum se ha quedado sin garantías. Así nos lo han dicho desde el Govern: ‘Intentad que nadie salga herido porque ya no tenemos garantías’. La Policía ha entrado en muchísimos colegios, está claro que esta votación ya no puede ser válida”, reflexiona el coordinador del único colegio electoral de Castellbell i Vilar.
Alguien proclama voz en grito que el Instituto Bages de Manresa, la capital comarcal, también ha acordado romper los precintos de todas sus urnas, hacer el escrutinio y dejar una única urna sobre la mesa como símbolo de resistencia. Eran las 4 de la tarde y el referéndum estaba perdido.

Fuente: https://www.elconfidencial.com 

https://www.elconfidencial.com

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