El Brexit lo ha cambiado todo: España recupera Gibraltar

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Se acabó la época de las amenazas a Gibraltar. El Gobierno está convencido que el brexit es una oportunidad de oro para convencer a la colonia de aceptar, de una vez por todas, la cosoberanía española sobre la roca. El Ministerio de Asuntos Exteriores tiene un plan muy avanzado para conseguir el sí de los gibraltareños a base de persuasión. Una hoja de ruta muy detallada que mezcla las tradicionales promesas de autogobierno si Gibraltar acepta que ondee la bandera española con la garantía de que el Gobierno se volcaría en inversiones millonarias en infraestructuras para convertir la colonia y sus alrededores en uno de los mayores polos de desarrollo de la Península.

El plan figura en una respuesta parlamentaría que Exteriores envió al grupo de Ciudadanos en el Congreso el pasado 19 de enero. El departamento que dirige Alfonso Dastis da en la contestación muchos más detalles -sobre todo en el plano económico- que en la exposición que hizo el pasado octubre en la ONU el embajador ante el organismo internacional, Román Oyarzun, al presentar la propuesta de negociación con el Reino Unido.

El Gobierno no oculta que el objetivo último del plan es «la recuperación de la soberanía territorial, aunque sea de manera transitoriamente compartida, en relación con un territorio que nos fue amputado hace más de 300 años». Para ello, el Ejecutivo reconoce estar dispuesto a tirar de billetera para que la oferta de la cosoberanía sea tentadora. Promete un «nuevo plan de infraestructuras que integrara plenamente a la región del Campo de Gibraltar en el resto de España». Esa integración se haría «a través tanto de la red viaria, ferroviaria y aérea, como de la red energética, con el consiguiente efecto multiplicador que ello supone para el crecimiento de las industrias y negocios de toda la zona».

Exteriores también presta especial atención al aeropuerto y al turismo. El Ejecutivo garantizaría, en el caso de firmar la cosoberanía, la «plena integración del aeropuerto de Gibraltar en el sistema aeroportuario español», que «se podría utilizar conjuntamente en un marco muy beneficioso para toda la región». Según los cálculos del ministerio, los actuales 440.000 pasajeros que usan el aeropuerto de la colonia «podrían incrementarse fácilmente» con lo que «significa a efectos de turismo, y el impulso económico y social que este siempre entraña para toda la región».

La respuesta parlamentaria a Ciudadanos hace hincapié en los cuatro puntos en que se vertebra la oferta de España al Gobierno de Londres y de Gibraltar: un estatuto personal para los habitantes del Peñón que les permita conservar la nacionalidad británica «abriendo la posibilidad de acceder a la nacionalidad española sin tener que renunciar a aquella»; el mantenimiento de las instituciones de autogobierno de Gibraltar en el marco de un amplio régimen de autonomía, «el cual tendría encaje en nuestro sistema constitucional»; mantenimiento de un régimen fiscal particular en Gibraltar «siempre y cuando sea compatible con el ordenamiento comunitario»; y el desmantelamiento de la verja que separa Gibraltar del resto de la península ibérica que levantó el Reino Unido en 1909.

La promesa es clara: «la cosoberanía supondría la eliminación de todas las barreras que separan actualmente Gibraltar del territorio español» porque el Peñón, garantiza el Gobierno, pasaría a unirse a los países de Schengen. No solo desaparecería la verja, sino también «los controles policiales y aduaneros».

El departamento de Dastis da su palabra de que habría una «libre circulación de personas y trabajadores que se desplazarían a Gibraltar como quien se desplaza a otro punto del territorio nacional». La caída de la verja, detalla asimismo el plan, además de aumentar la actividad económica de la zona y reducir el paro, tendría inmediatamente consecuencias en la lucha contra la delincuencia. «Gibraltar también pasaría a formar parte de la unión aduanera, de la que actualmente no forma parte. Ello supondría el fin del contrabando de tabaco y una mejor lucha contra cualquier otro tráfico ilícito, redundando en una menor presencia y actuación de la delincuencia organizada que cualquier tráfico ilícito lleva aparejada», sostiene el documento, que insiste en que España y el Reino Unido «ostentarían conjuntamente» las competencias en materia de defensa, relaciones exteriores, control de las fronteras exteriores, inmigración y asilo.

 

Fuente: www.lavozdegalicia.es

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